En un mundo postapocalíptico donde todo ha perdido su valor, los pocos supervivientes se guían por la ley del más fuerte. Sin aprecio por la vida, lo único que despierta un brutal interés es la gasolina, sinónimo de poder y objetivo de bandas armadas hasta los dientes y sin escrúpulos. En este contexto conoceremos la historia de la arrebatadoramente despiadada, salvaje y joven Furiosa, quien cae en manos de una horda de motoristas y debe sobrevivir a muchas pruebas mientras reúne los medios para encontrar el camino de vuelta a casa. Precuela de ‘Mad Max: Furia en la carretera’ (2015).
Miles de años después de la destrucción de la civilización por un cataclismo, la humanidad se ha adaptado y, ahora, existen gigantescas ciudades en movimiento que vagan por la tierra sobre enormes ruedas absorbiendo a los pueblos más pequeños para obtener recursos. En una de esas colosales urbes Tom Natsworthy (Robert Sheehan), proveniente de la clase baja de Londres, deberá luchar por su vida junto a la peligrosa fugitiva Hester Shaw (Hera Hilmar). Dos opuestos, cuyos caminos nunca debieron cruzarse, forman una peculiar alianza destinada a cambiar el curso del futuro.
Tras la catástrofe nuclear, Mad Max cruza un desierto donde pierde su caravana de camellos. Llega a una ciudad donde le proponen cambiárselos a cambio de que ataque al tirano de la ciudad subterránea, un enano que fabrica gas metano con excrementos de cerdo.
Tras el holocausto nuclear, la gasolina se ha convertido en un bien escaso y muy codiciado. Mad Max, héroe solitario, inicia una lucha sin cuartel para ayudar a una colonia de supervivientes constantemente atacada por un grupo de violentos guerreros que intenta arrebatarle un tanque de gasolina. Max decide ayudar a los defensores del tanque utilizando un enorme camión como trampa. La banda de guerreros persigue al camión, pensando que transporta miles de litros de gasolina.