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La búsqueda 2: El diario secreto

En esta segunda parte, el buscador de tesoros Ben Gates se ve de nuevo envuelto en una increíble aventura en la que se relacionan capítulos desconocidos de la historia con tesoros ocultos. Cuando una página del diario de John Wilkes Booth, el asesino de Abraham Lincoln, sale a la luz, el tatarabuelo de Ben se ve implicado como el principal conspirador del magnicidio. Decidido a probar la inocencia de su ancestro, Ben y su equipo emprenden un viaje para intentar descubrir uno de los tesoros más buscados del mundo.

The Alto Knights

Vito Genovese y Frank Costello, un par de italoamericanos que dirigen dos familias criminales separadas a mediados del siglo XX. Genovese intentó asesinar a Costello en 1957, aunque Costello se retiró de la mafia.

La búsqueda (National Treasure)

El buscador de tesoros Benjamin Franklin Gates ha dedicado su vida a buscar el legendario tesoro de Los Caballeros Templarios, del que se decía que era el botín más increíble de todos los tiempos y que estaba escondido en algún lugar de América. Durante siete generaciones, los miembros de la familia Gates buscaron las pistas que los Padres Fundadores de América dejaron, y recorrieron cada rincón del país en busca del tesoro. Ahora, el inconformista Ben al fin ha conseguido descubrir la pista definitiva que le llevará hasta el tesoro: un mapa oculto en el reverso de la Declaración de Independencia. La existencia del mapa llega a oídos del gran competidor de Gates, Ian Howe, y Ben se enfrenta a un difícil dilema: O es el primero en robar el documento más importante de América, que está protegido por el sistema de seguridad más sofisticado del mundo, o dejará que caiga en manos extremadamente peligrosas.

El Álamo

En 1836, los tejanos que luchaban por independizarse de México, fueron sitiados en El Álamo, cerca de San Antonio, por las tropas mejicanas al mando del general Santa Anna Entre los sitiados se encontraba el legendario David Crockett.

JFK: Caso abierto

El fiscal de Nueva Orleans, Jim Garrison, reabrió el caso del asesinato del presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy y presentó cargos contra algunas personas. Después de entrevistar a numerosos testigos de Dallas y a personas relacionadas con los hechos, mantuvo la tesis de que el magnicidio fue fruto de una conspiración en la que podrían haber intervenido el FBI, la CIA y el propio vicepresidente Lindon B. Johnson.

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