La situación del cuarentón y puritano Cal Weaver es perfecta: tiene un buen trabajo, una bonita casa y unos hijos estupendos y está casado con el amor de su adolescencia. Sin embargo, cuando Cal se entera de que su esposa, Emily, le ha engañado y quiere divorciarse, su vida ‘perfecta’ se desmorona. Para colmo, en el actual mundo de los solteros, Cal, que no ha tenido una cita desde hace décadas, es el desastre en persona.
Eric Draven y Shelly Webster son brutalmente asesinados cuando los demonios de su oscuro pasado les alcanzan. Ante la oportunidad de sacrificarse para salvar a su verdadero amor, Eric se propone vengarse despiadadamente de sus asesinos, atravesando el mundo de los vivos y los muertos para saldar sus deudas.
Céline (Julie Delpy) es una estudiante francesa que va a visitar a su abuela en Budapest. Jesse (Ethan Hawke) es un joven estadounidense que realiza un viaje a través de Europa luego de ser abandonado por su novia a quien realmente fue a visitar a España. Ambos se encuentran en un tren, en el trayecto entre Budapest y Viena. Llegados a Viena, Jesse debe descender, sin embargo, logra convencer a Céline para que pase una noche con él en la capital austríaca. En el curso de esa noche, se conocen a fondo, discuten y revelan cuestiones diversas como la vida, la muerte, el sexo.
Jesse y Celine se conocieron en un tren y pasaron juntos una noche inolvidable paseando por Viena. Aunque prometieron encontrarse de nuevo seis meses más tarde, esa cita nunca llegó a producirse. Diez años después, se vuelven a ver casualmente, pero esta vez en París. Jesse, que está de gira promocionando una novela, la ve entre la gente en una librería. Ella vive desde hace tiempo en París; él, en Nueva York. Jesse inmediatamente decide dejarlo todo para pasar el tiempo con Celine. Así pasan el día en los cafés, en los parques, recordando aquella tarde en la capital austriaca y hablando de sus vidas.