Conservando la destreza y la actitud perseverante características de las anteriores entregas, que le han convertido en el mayor rival de todos los criminales que atentan contra la libertad de la humanidad y que han permitiendo la salvación de ésta en distintas situaciones y circunstancias, John McClane deberá viajar a Rusia para rescatar a su hijo que se encuentra encerrado en una prisión bajo las órdenes de un déspota líder ruso. Padre e hijo tendrán que unir fuerzas para luchar contra su adversario, conseguir liberarse y mantenerse con vida. Así, los protagonistas se verán envueltos en una sucesión de extrema hostilidad que no solo pondrá su vida en peligro, también la del resto de ciudadanos. Su deber será hacer todo lo posible por conservar algo tan esencial en la sociedad actual como es la democracia, una libertad de la que el perverso y autoritario líder antagonista querrá apoderarse.
Thriller de espionaje -ideado y producido por Jessica Chastain- sobre cinco mujeres que se unen, superando sus rencillas y conflictos personales, para usar sus respectivos talentos y experiencia con un objetivo: intentar evitar que una poderosa organización adquiera un arma que empuje al tambaleante mundo al caos total. En el camino, estas mujeres se convertirán en camaradas y amigas, formando un nuevo grupo cuyo nombre en clave es «355», nombre que adoptan de la primera mujer espía en la Revolución Americana.
A Sam (Noomi Rapace), una experta guardaespaldas y agente contra-terrorista acostumbrada a trabajar en zonas de guerra, le asignan una misión que ella presupone rápida y fácil: la protección de Zoe (Sophie Nélisse), una joven y rica heredera. A Sam no se le da bien tratar con jóvenes consentidas ni a Zoe le atrae la idea de tener una niñera, pero un violento intento de secuestro obligará a ambas a salir huyendo. En el camino tendrán que acabar con algunas vidas o, de lo contrario, perder las suyas.
Matt Weston lleva un año en Ciudad del Cabo trabajando como “guardián” de un piso franco. Aspira a convertirse en un agente respetado en la CIA, y se siente frustrado al no haber sido destinado a un puesto con más acción. Pero cuando el primer huésped del piso resulta ser el peligroso Tobin Frost, Weston se prepara para lo peor. Frost, antaño uno de los mejores agentes encubiertos que tuvo la CIA, ha conseguido escapar de sus perseguidores durante casi una década, tiempo que ha dedicado a vender secretos militares al mejor postor. Tan pronto como Frost llega para ser interrogado, aparecen unos mercenarios que arrasan el piso franco de Weston. Los dos consiguen escapar por los pelos, y ahora tendrán que descubrir si sus atacantes fueron enviados por terroristas o por alguien de dentro dispuesto a matar a cualquiera que se interponga en su camino.