Dan y Jeanine Dewerson son un matrimonio en que la única chispa en su dormitorio proviene del enchufe de la pared. El mejor amigo de su hija es su iPad. Dan no lo soporta más y planea un fin de semana tranquilo y relajante en un remoto pueblo de montaña. Sin niños, sin teléfonos, sin redes sociales, solo aire fresco y limpio y mucho romance. Pero lo que comienza como el fin de semana perfecto rápidamente se vuelve desastroso con encuentros sobrenaturales, comestibles raros y fuertes, lugareños malhumorados y un molesto perro tuerto.
Un letal agente del la CIA (Johnson), víctima de acoso escolar en su adolescencia, vuelve a casa para asistir a una reunión de antiguos alumnos. Con la excusa de estar trabajando en un caso secreto, consigue la ayuda del chico popular en los años de Instituto (Hart), que ahora es un aburrido contable y vive añorando sus años de gloria. Para cuando el pobre oficinista se da cuenta del embrollo en el que se está metiendo, es demasiado tarde para desentenderse y su nuevo amigo, con maniobras cada vez más impredecibles, le arrastra a un mundo de tiroteos, traiciones y espionaje que les obligará a jugarse el cuello en incontables ocasiones.
Años después de su divorcio, el veterano novelista Bill Borgens (Greg Kinnear) sigue obsesionado con Erica (Jennifer Connelly), la mujer que lo abandonó por otro hombre. A pesar de los esfuerzos de su vecina Tricia (Kristen Bell), él sólo tiene ojos para Erica. Cuando Bill descubre que su hija Samantha (Lily Collins) acaba de publicar su primera novela, se da cuenta de que él hace tiempo que no escribe. Al mismo tiempo, su hijo Rusty (Nat Wolff) intenta también encontrar su camino como escritor de ficción.