Deeds (Adam Sandler) es un ingenuo provinciano que vive en un pueblo de New Hampshire. Como propietario de «Deeds’ Pizza», la única pizzeria del pueblo, se ha hecho muy popular por su particular manera de entretener a los clientes recitándoles sus insólitos poemas. La vida transcurre plácidamente hasta que recibe la noticia de que un pariente lejano le ha dejado una herencia de cuarenta billones de dólares, una cadena de medios de comunicación, un equipo de fútbol, un equipo de baloncesto y un helicóptero privado.
Ellie Haworth (Felicity Jones) es una ambiciosa periodista que descubre un tesoro de cartas secretas de amor de 1965 y decide resolver el misterio de esta aventura prohibida. A medida que descubre la historia que hay detrás de Jennifer Stirling (Shailene Woodley), la mujer de un acaudalado empresario, y Anthony O’Hare (Callum Turner), el periodista financiero nombrado para cubrir su vida, la historia de amor de la propia Ellie comienza a desarrollarse con la ayuda de un archivista serio y adorable (Nabhaan Rizwan) que la ayuda a localizar más cartas.
Hubert Fiorentini es un inspector de policía con unos métodos un poco ortodoxos, pero con un tierno corazón, al que obligatoriamente le darán unas vacaciones forzadas, ya que acaba de pelearse con el hijo del jefe de policía. Dos días después recibe la llamada de un abogado desde Tokyo, informándole que Miko, la mujer de su vida, que había desaparecido hacía 20 años, había muerto. Y lo que le había dejado en el testamento, no era ni dinero, ni presentes, ni nada material; le había dejado a su propia hija, Yumi, una extravagante adolescente, adicta a ir de compras, y con doscientos millones de dólares en su cuenta.