Tanto Gi Taek (Song Kang-ho) como su familia están sin trabajo. Cuando su hijo mayor, Gi Woo (Choi Woo-sik), empieza a dar clases particulares en casa de Park (Lee Seon-gyun), las dos familias, que tienen mucho en común pese a pertenecer a dos mundos totalmente distintos, comienzan una interrelación de resultados imprevisibles.
Frank Cotton tiene en su poder un enigmático cubo dotado de poderes extraordinarios. Según antiguas leyendas, es una especie de puerta a seres de otra dimensión que pueden proporcionar placeres sensuales inimaginables. Cotton convoca a estas criaturas, pero sólo le inflingirán tormentos y dolor hasta acabar con él. 20 años después, dos nuevos inquilinos se instalan en la antigua casa de Frank: su hermano y su esposa. La aparición del espíritu de Frank es el principio de una vorágine de horror en estado puro.