Año 1940, durante la ocupación alemana del ejército nazi en Francia. Lucile Angellier es una joven que aguarda noticias de su marido, prisionero de guerra, mientras lleva una sofocante existencia junto a su controladora suegra en un pequeño pueblo francés. Ambas viven ajenas a la realidad de la guerra hasta que un grupo de refugiados parisinos llega a la localidad huyendo de la ocupación, al que le sigue un regimiento de soldados alemanes que establecen sus residencias en los hogares de los habitantes del pueblo. En casa de los Angellier, Lucile intenta en un principio ignorar a Bruno, el elegante y refinado oficial alemán a quien se le ha encargado vivir con ellas.
Paul Baumer y sus amigos Albert y Muller, incitados por sueños románticos de heroísmo, se alistan voluntariamente en el ejército alemán. Llenos de emoción y fervor patriótico, los muchachos marchan con entusiasmo hacia una guerra en la que creen. Pero una vez en el frente occidental, descubren el horror destructor del alma de la Primera Guerra Mundial.
Iniciándose con la invasión aliada a Normandía el 6 de junio de 1944, los miembros del segundo batallón de asalto, bajo las ordenes del capitán Miller, luchan por ganar el control de la playa. En el combate dos hermanos resultan muertos. Un poco antes, en Nueva Guinea, un tercer hermano muere también. Su madre, la señora Ryan, va a recibir tres telegramas de defunción el mismo día. El jefe del ejército estadounidense, George C. Marshall, ve la oportunidad de aliviar el sufrimiento de la señora cuando se entera de la existencia de un cuarto hermano, el soldado James Ryan, y decide enviar a 8 hombres (el capitán Miller y un grupo selecto de su batallón) a buscarlo y devolverlo a casa de su madre.