Cuando una familia estadounidense va invitada a pasar un fin de semana en la idílica finca campestre de una encantadora familia británica que conocieron en unas vacaciones, lo que comienza como una escapada de ensueño pronto se convierte en una retorcida pesadilla psicológica.
Kale está confinado bajo arrestro domiciliario tras pegar a su profesor. Como la casa se le echa encima, se convierte en un mirón que vigila todos los movimientos en su vecindario. Tras observar varias veces que hay invitados que entran pero nunca llegan a salir de la casa de su vecino Robert Turner, Kale empieza a sospechar que quizás se trate de un asesino en serie.