La señora Crittenden contrata al doctor Harvey, para que libere la mansión de Whipstaff de los cuatro fantasmas que la habitan. Látigo, Tufo y Gordy no toleran a los mortales dentro de la casa y tienen un sentido del humor tan negro que ahuyenta a los más atrevidos. Su sobrino Casper, en cambio, es un joven amistoso que está harto de sus tíos. Harvey se presenta en la mansión con su hija Kat, una soñadora adolescente. Ella y Casper simpatizan inmediatamente, a pesar de que ambos tienen problemas para relacionarse. De Casper huye todo el mundo porque es un fantasma, y de Kat, en cuanto se enteran de la profesión de su padre. El fantasma y la joven son dos almas gemelas que entran en continuo conflicto con sus respectivos parientes por cualquier cosa.
Clare (Rachel McAdams) ha estado siempre enamorada de Henry (Eric Bana), un bibliotecario de Chicago. Está convencida de que están destinados a vivir juntos, aunque no sepa cuándo tendrán que volver a separarse: Henry es un viajero del tiempo, con una rara anomalía genética que lo condena a vivir su vida en una escala de tiempo cambiante, avanzando y retrocediendo a través de los años sin ningún control. A pesar de que los viajes de Henry son tan imprevisibles que Clare nunca sabe cuándo volverán a verse, intenta desesperadamente adaptarse a esa vida, pues lo que sí sabe es que no podría vivir sin Henry.
La vida de Skeeter Bronson (Adam Sandler), un empleado de hotel, se complica cuando, de repente y misteriosamente, los cuentos que lee a sus sobrinos para que se duerman, se convierten en realidad.